Ahora deben caminar varias horas hasta el Anexo Rural N° 25.

Son de Chuquisaca, Delgadito y La Ciénaga. Deben caminar más de 10 km entre ir y volver. Desde julio de 2018 dejaron de tener este servicio.

Desde julio del año pasado un grupo de estudiantes del nivel secundario de parajes alejados del norte de Fiambalá debe caminar más de 10 kilómetros por día para asistir a clases en el anexo de la Escuela Rural 25, ubicada en la localidad Mesada de Zárate. Días atrás un grupo de madres dio a conocer que los chicos están “desganados” y pide la intervención de Educación para que no dejen este nivel que es obligatorio en el sistema educativo argentino. Como en otras localidades del interior, las mujeres reclaman un transporte «de manera urgente» para evitar la deserción escolar de los adolescentes.

Susana, oriunda del paraje de Chuquisaca, mamá de 2 de los alumnos que asisten al secundario, lamentó la situación que padecen sus hijos así como los que viven en parajes como La Ciénaga y Delgadito, lugares aún más distantes de la escuela.
“Son unos 15 chicos de diferentes pueblos que deben caminar más de dos horas para llegar a la escuela anexo. Primero tenían transporte y cuando se quedaron sin el servicio algunos profesores los acercaban, pero este año ya los que asisten van y vuelven caminando y cuando está frío ya no quieren concurrir. Los chicos tienen entre 14 y 17 años y deben andar solos por la ruta o por el campo, por medio de médanos y senderos para llegar a sus casa. Estamos muy preocupados porque ya no quieren ir a la escuela, los días de Educación Física deben ir por la mañana, llegan a las 13 caminando y deben volver caminando otra  vez, ni comen y se van. De lo contrario se deben quedar todo el día en la escuela. El sacrificio que hacen los chicos nadie lo ve y son jóvenes con ganas de completar el secundario, pero la falta de transporte es el grave problema que tenemos”, lamentó Susana.
Otro de los inconvenientes de los alumnos de esta escuela rural es que  carecen de ordenanzas y la merienda que reciben la sirven los profesores, quienes además se organizan con los chicos para limpiar la escuela.

“Cuando se abrió el anexo dijeron que iban a tener refrigerio o merienda, pero ni la ordenanza designaron. Tampoco hay un coordinador. Es decir los chicos y los profesores están solos y hacen lo que pueden, por eso pedimos que venga la gente de Educación y vea cómo están los anexos rurales en el norte de Fiambalá”, reclamó.

En esta zona de Fiambalá funcionan tres anexos de escuelas rurales dependientes de la escuela secundaria de Saujil, localidad del municipio de Fiambalá. Los anexos están ubicados en Mesada de Zárate, Punta del Agua y Antinaco, y concurren chicos de diversos pueblos y parajes alejados, quienes por la falta de transporte deben caminar más de dos horas para ir a clases.
En abril, la subsecretaria de Educación, Olga Burella, aceptó que tenían problemas al contratar transporte para las escuelas rurales, luego Marcelo Costa, a cargo de este servicio, dijo que con subsidios solucionarían las problemáticas, las que continúan en varios lugares del interior.

Fuente: www.elancasti.com.ar