Casos paradigmáticos.

Perdón por la insolencia pero jamás creí en la historia del helicóptero presidencial varado, hoy volvemos a la realidad con la muerte del “pastorcito”

Por Juan Carlos Andrada.- Cuando quedó varado en las montañas catamarqueñas el helicóptero presidencial se movió cielo y tierra para dar con la comitiva oficial, el tema tuvo lógicamente una repercusión excepcional en los medios, luego se hicieron algunos “reconocimiento” desde Nación y se envió “algo de plata” a los bomberos voluntarios de Catamarca. Pero, tras el “heroico rescate”, volvimos a la “normalidad”, a la “realidad” en Catamarca.  A fines de junio, desapareció en el campo un adolescente apodado “el pastorcito”, dos días después lo encontraron muerto. Se movieron los pocos recursos que había y la información se instaló ya como tapa de los diarios: “Encontraron muerto el pastorcito en el fondo de un barranco”.

Entre la costosa ficción del helicóptero y la pobre realidad del pastorcito

Para empezar, aclaro que jamás creí en la historia del helicóptero presidencial varado pues resulta increíble que una máquina preparada para cumplir misiones en la Antártida se quede en Catamarca. Perdón por la insolencia pero la política inventa tantas “cortinas de humo” que la tendencia popular es desconfiar de todo. La culpa es de los mismos políticos. Me parece que nadie creyó seriamente en el “desafortunado” viaje oficial, pero fue “entretenido” para el público, a pesar de que se movieron cuantiosos recursos y se puso en riesgo (de verdad) a la gente que fue a rescatarlos.

Había que tirar hasta el primer partido de Argentina en el mundial Rusia 2018. La merecida distinción para rescatistas locales y la presunción de las autoridades provinciales, coronó la puesta en escena.
En contraste con esta ficción costosa sin cambios posteriores importantes para los equipos de rescate y bomberos en Catamarca (y de todo el país), volvemos a la realidad en cada situación de emergencia que se presenta, sobre todo el interior provincial, donde la policía no tiene linternas ni mucho menos pilas para la linterna, no tienen móviles (los agentes se mueven en sus propios vehículos), ni combustible, como en el caso de la comisaría de Aconquija (Andalgalá).

En Tinogasta, los bomberos voluntarios habían “cerrado sus puertas” por falta de recursos. Bomberos de la capital tiene rota la escalera, de manera que, no tendría nada que hacer si el incendio fuera en el cuarto piso. Así podría seguir en todos los departamentos. Ni Nación ni Provincia pueden eludir responsabilidades en este delicado asunto. Ahora bien, como si no fuera suficiente con la cuestión política, se suma la pereza, indolencia e ineficiencia de la justicia. El caso del “pastorcito” es paradigmático en este sentido. Veamos.

 

Muerte de “El pastorcito” (¿crimen, suicidio o accidente?)

Kevin Jesús Barrionuevo (14) “El pastorcito” como era apodado en el pueblo, fue encontrado sin vida a unos 50 metros de una quebrada de Barranco Grande, ubicado a 10 kilómetros al Norte del paraje La Cruz, en la localidad de Pablo Blanco (distrito Fiambalá).

Ante todo, la información que publicamos a continuación del “pastorcito” muerto en Tinogasta tiene como fuente integrantes de Defensa Civil, Policía, peritos, vecinos. Los jefes no hablan, el personal sí. Diferencias que se “filtraron” y que había “dentro”, entre peritos y la justicia. El punto es que la investigación estuvo mal hecha y a las apuradas. La primera pregunta es ¿cuál era el apuro?  Lo demás argumentos los ofrecemos enumerados en este informe completo para El Intransigente.

1.- La autopsia refiere un golpe “sospechoso”, un golpe en particular en el cráneo con dimensiones específicas como si fuera el extremo de un martillo (aparte de los otros golpes producto de la caída). Acá hubo  muchas diferencias entre la gente que participó de la investigación. ¿Una cuestión de criterio? ¿O sea que, si traen otro perito u otro fiscal concluiría algo distinto y daría un giro la causa?  ¿Ese golpe podría haber sido el primero? De acuerdo a la interpretación de los peritos intervinientes o el funcionario judicial, podría haber corrido otra suerte este caso.  ¿Se apresuró el fiscal subrogante de la Quinta Circunscripción Judicial, Horacio Macías al liberar a padrastro?  De acuerdo a la autopsia (que podríamos publicar si hace falta), Kevin murió de un paro cardiorespiratorio por traumatismo de cráneo encefálico grave con fractura y hundimiento de cráneo en región parietal izquierda y fractura en región frontal derecha del cráneo.

2.- Ese día Kevin no quería ir al campo.  Recordemos que el adolescente fue a buscar los animales junto con su padrastro Ramón Osvaldo Nieto, que fue la última persona que lo vio con vida. El niño murió por un traumatismo de cráneo pero la autopsia no pudo precisar la mecánica del golpe.

3.-  La madre de Kevin dijo que el padrastro “no le pegaba” al chico, en tanto el padrastro reconoció ante las autoridades que “sí le pegaba”. De manera que, mientras ella dijo que “se ponía en el medio” para que el padrastro no le pegara a Kevin, por otro lado, Ramón Osvaldo Nieto, confesó lo contrario, que le pegaba “cachetadas” y “con un cinto o una soga” al postorcito porque se “portaba mal”.

4.- Personal de salud de la zona ya había pedido asistencia sicológica para Kevin porque “no lo veía bien”.

5.- Personas que deciden sobre si hablamos de un accidente,  crimen o suicidio, no fueron al lugar del hecho donde se encontró el cuerpo de Kevin aduciendo que era lejos y de difícil acceso.  Ni hablar de una reconstrucción del hecho. ¿Un bulto con el peso del adolescente hubiera llegado hasta donde quedó finalmente el cuerpo  del adolescente? Los peritos dicen que sí por el “hielo” en la zona, pero nunca lo sabremos… porque no hicieron ni siquiera el intento.  Otra parte del personal interviniente asegura que no llega hasta donde se encontró el cuerpo.

6.- Si bien el fiscal liberó a la última persona que tuvo contacto con el pastorcito dejando abierta otras líneas de investigación y no desvinculando definitivamente a  Ramón Osvaldo Nieto, el funcionario judicial tendría que haber ido incluso “más allá” del relato de la madre del adolescente y el padrastro.  Ese día jueves, Kevin volvió de la escuela tipo 13 y 30, tomó una tasa de mate con un sándwich rápido, “no quería ir” pero salió igual al campo con el padrastro para arriar los animales, la idea era volver ese mismo día a las 18 horas. A las 21 horas y a las 23 horas el padrastro Ramón Osvaldo Nieto se  comunica con la madre para contarle que Kevin no aparecía pero que “no se preocupe porque seguro se había escondido por ahí como lo había hecho otras veces”. Ella le dijo que “iba a dar aviso a la policía”, el padrastro le dijo que “no”  porque “iba a ser para escándalo no más y que seguro estaba escondido”. Al otro día (viernes), tipo 10 horas, él llama de nuevo y le dice a la mujer que el adolescente no había vuelto y que avise a la policía.   Dos días después lo encuentran muerto al pastorcito.

7.- El padrastro fue “guía” al momento de salir a buscar a Kevin. Jamás orientó bien a Defensa Civil y a la Policía para el lugar donde se encontró finalmente el cuerpo, siempre desorientó al personal.

8.- El otro dato es el lugar específico donde se lo encontró el cuerpo de Kevin, como “depositado”, situado, puesto, ubicado. Las fotos son más gráficas pero imposible publicarlas por respeto a la víctima y familiares del adolescente.

9.- Kevin ¿crimen, accidente, suicidio? No se trata de encontrar un culpable sin los debidos fundamentos pero esta investigación -sin duda- no se hizo correctamente.  Así, desde lo político van muy mal las cosas, tal vez Kevin estaba esperando que lo salvemos “antes” de que cayera por ese barranco.  Uno siempre tiene una luz de esperanza en el Poder Judicial porque los humildes también merecen verdad y justicia pero… no fue seria la investigación.  Como sea, lamentablemente, el caso de Kevin no es excepcional (desde lo político y desde lo judicial).

 

Impotencia y preguntas sin respuestas 

De nuevo, ¿cuál es la diferencia entre la historia de la comitiva presidencial en el helicóptero “preparado para todo” (menos para el frío catamarqueño) y el pastorcito desaparecido en  Fiambalá? ¿La importancia de los personajes? ¿El traje? ¿La corbata?
¿Por qué el pastorcito no tuvo el mismo despliegue que la comitiva presidencial?
¿Somos todos iguales en casos de emergencia?
¿En casos de emergencia,  acaso no son prioridad los menores?
¿El valor de la vida es igual para todos? 
¡Qué impotencia!
¡Qué bronca!

 

Fuente: www.elintransigente.com