Retractación.

La semana pasada, en una homilía, había tenido duros conceptos contra los legisladores y una controvertida opinión sobre las mujeres

El obispo diocesano, a través de un comunicado distribuido a la prensa, pidió disculpas “a quienes pude haber ofendido y que se sientan agraviados”, por los conceptos que vertió en una homilía que pronunció el 17 del corriente, en la capilla del Señor de la Agonía, en la localidad de Palo Blanco, distrito Fiambalá.

En la oportunidad Monseñor Luis Urbanc se había mostrado crítico con la dirigencia política y  no había dudado en calificar a los legisladores como “calienta sillas”. También había tenido polémicas expresiones contra las mujeres: “Las chicas ahora quieren ser igual que los varones ¡Laburen! Agarren un martillo, una maza, un corta fierro y van a ser iguales que los hombres y no se les va a caer nada”.

En el comunicado difundido hoy, Urbanc señala: “Debido a las repercusiones que causó algún pasaje del contenido de la homilía que pronuncié considero necesario hacer alguna aclaración y pedir disculpas a quienes pude haber ofendido y que se sientan agraviados. Creo importante aclarar que el contexto era el de una celebración religiosa dentro del templo para consagrar su altar y la dedicación del edificio sólo para el culto, a pedido de los feligreses de Palo Blanco. La homilía es una profundización de los textos bíblicos (…) Los que participamos de la celebración nos dejamos interrogar por la Palabra de Dios para examinar nuestra vida, nuestros pensamientos, nuestro compromiso como cristianos. Por tanto, no es un mensaje para los que no están. De manera que, quien no está no podrá interpretar en sus matices lo que se dice, ya que hay tonos de voz, silencios, miradas, gestos y un clima particular que lleva a expresar preguntas para dar una respuesta ante el Señor y ante uno mismo”

“Si hubo palabras fuera de lugar, pido perdón. Igualmente, en el mismo contexto hice alusión, con cierto ardor, a los legisladores como ideas para concretar con alguna legislación. También les pido disculpas. Además, quiero dejar en claro que en casa me inculcaron un gran respeto por la mujer como ciudadana, esposa y madre, desde la fe. ¡Cuánto me enseñaron a amar y a acudir a la protección de la Virgen María, la esposa de San José y la mujer elegida por Dios para ser la Madre de su Hijo Encarnado! Y así procuro hacerlo. Tengo una gran admiración por mis maestras, profesoras, catequistas, etc., quienes me ayudaron a valorar lo femenino en la vida humana. ¡Cómo no apreciarlas, si el 90 % de las colaboradoras en la vida eclesial son ellas, que con su sencillez, generosidad y abnegación sostienen la fe y la trasmiten a las futuras generaciones! Por eso, si alguna mujer se sintió agraviada le pido humildemente perdón. En fin, con este escrito, que es muy distinto a cuando uno habla espontáneamente, y en el que nos puede traicionar la vehemencia, quiero dejar aclarado lo que pienso, y ponerme siempre al servicio de la armonía, el diálogo, el respeto por las diferencias y la amistad social”, finalizó.

 

Fuente: www.elancasti.com.ar