Tenían como destino la comercialización promovida por el municipio de Fiambalá. – (Foto ilustrativa)

El pasado viernes, cerca de la hora 11, personal de Gendarmería Nacional Sección Fiambalá realizó un control de rutina en Ruta Provincial N° 34 a unos 5 kilómetros al norte de Fiambalá en el cual percataron que en una camioneta Toyota de color blanco procedente de la localidad de Antinaco, conducida por el delegado municipal de esa población, transportaba productores de esa zona que tenían como destino comercializar sus productos en los ranchos ubicados cerca del municipio de Fiambalá en donde transportaban 14 caprino faenados, como parte de la mercadería para vender.

Debido a que las condiciones de transporte violaban el Código Alimentario Nacional, como así también la carencia de documentación que justifique la legitima propiedad de los animales y la falta de registro de vacunas; personal de la fuerza nacional, con la autoridad que les compete, y como auxiliar de SENASA, procedieron al secuestro de la carne y posteriormente realizar el acta correspondiente para ser entregados a Bromatología Municipal para la ulterior incineración.

Luego de haber tomado conocimiento el procedimiento de Gendarmería Nacional, en el lugar se habrían presentado autoridades del municipio de Fiambalá con la intención de ‘Presionar´ a los uniformados para que se les devuelva la carne a los productores. A todo esto generó un disgusto en la gente que transportaba sus productos debido a que se sentían engañados por gente del municipio que los traen a vender su producción o artesanías sin anticiparles sobre los trámites que deben realizar para comercializar carne, quesos o quesillos. “A nosotros nos dijeron que traigamos la mayor cantidad de carne de cabra posible para vender como así también quesos y quesillos, y ahora perdemos todo a causa de la desorganización de la gente de producción del municipio (…) Los gendarmes nos hicieron conocer las leyes y los motivos del secuestro de la carne. Nosotros respetamos porque ellos representan la ley y saben hacer las cosas bien”. Dijeron los productores en la prensa no oficialista.

En este sentido, numerosos comerciantes de Fiambalá expresaron públicamente sus quejas debido a que consideran ‘desleal e injusto´ que a ellos se les apliquen reglamentaciones, exigencias y leyes de todo tipo para vender carne, quesos u otro producto alimenticio, mientras que desde el municipio se promueve a la venta de todo lo mencionado en “ranchos” que no poseen luz eléctrica para conservar la cadena de frio, tampoco tienen agua potable, no se pide indumentaria necesaria y el techo como el piso de dichos ranchos son bastante transitorios e improvisados. “Tengamos en cuenta que en los próximos meses se aproximan las fiestas patronales, y semanas antes, a través de las radios, se informa y se hace conocer a los interesados en comercializar productos alimenticios, de una extensa lista de requisitos ineludibles que deben cumplimentar los comerciantes, caso contrario se le decomisa la mercadería. En este caso como a las ferias los organiza el municipio se hace oído sordo a toda exigencia transformándola en una venta desleal para quienes pagamos todos los impuestos (Sic). Aparte a esa pobre gente que los traen del norte debería brindarle un lugar en mejores condiciones y no en ranchos, como ‘mercado persa´ (redimiendo una grotesca frase) y que los alimentos tengan el tratamiento como se merece para que de esa forma comercialicen tranquilamente sus productos y no que los engañen para que después pierdan lo poco que tienen. Ellos también necesitan vivir”. Dijeron algunos comerciantes de Fiambalá.

Según la información extraoficial, desde el municipio habrían transgredido el procedimiento de Gendarmería Nacional al ‘obligar´ al área de Bromatología a devolver la carne a sus propietarios luego de varias horas después del decomiso, ya que no hubo ninguna publicación oficial que demuestre lo contrario.