Trabajadoras de la educación que se encuentran  jubiladas y vecinos comprometidos con Medanitos, aportaron un tubo de oxígeno para el hospital Rene Favaloro de esa población.

Claudia Pachado, Eufemia Úsqueda, Dora Pachado, entre otros vecinos, incluidos algunos que no viven en Medanitos, aportaron para la compra de un tubo de oxígeno y anuncian seguir contribuyendo elementos primordiales para la atención de la salud de la población.

El aporte fue recibido en el hospital por la Dra. Velázquez y la enfermera Yamila Fernández.

Cabe destacar a diferentes personas -como las mencionadas- e instituciones, entre ellas la Municipalidad de Fiambalá y sus delegaciones que permanentemente están cubriendo las innumerables falencias y carencias que le corresponden al Área Programática N° 10, con asiento en la ciudad de Tinogasta, desde donde pareciera que asiduamente dejan inerme al norte del Departamento Tinogasta en el aspecto sanitario,  lo que motivó que desde Palo Blanco y otras poblaciones, en las que se incluye Fiambalá, solicitan al gobierno provincial la desvinculación del Área Programática N° 10, por distintos motivos que generalmente tienen que ver con el abandono, lo cual se transformó en una noticia cotidiana de todos los días y que difícilmente alguien pueda desmentir.

Días pasados el Secretario de Relaciones Intermunicipales del Ministerio de Salud, Lic. Horacio Sierralta, manifestaba a la prensa que “Debemos estar orgullosos del equipo de salud que tenemos”. De acuerdo a esa frase más sobresaliente, el funcionario describía a la ciudad de Tinogasta o el sur del departamento, porque en lo que se refiere al norte, el representante del Ministerio de Salud, al parecer desconoce que el sistema sanitario es calamitoso por la inoperancia del A.P. N°10, y que de no ser por la enorme vocación de servicio del personal que trabaja en cada hospital o postas sanitarias de Fiambalá y el norte, más el aporte de combustible, ambulancias y otros elementos por parte de la Municipalidad de Fiambalá, o la colaboración de vecinos, docentes y gente solidaria que contribuye con dinero, elementos de primera necesidad, cubiertas o repuestos para las ambulancias, sería imposible que la gente pueda ser asistida, principalmente los que menos tienen.

Aprovechando que se aproximan épocas electorales, sería propicio sugerir a las autoridades de salud que recorran pueblo por pueblo, escuchen a la gente, enaltezcan a cada empleado de la salud que hace patria con mucha vocación de servicio, agradezcan al municipio de Fiambalá por cubrir sus notorias falencias como también agradecer a las cuantiosas personas que aportan elementos que muchas veces desde el ministerio no se envían, y de esa manera algún día poder decir entre todos, que “todo el Departamento Tinogasta (no solo el sur) están orgulloso del equipo de salud que tenemos”.