La imagen del ahora Beato Fray Mamerto Esquiú -que luego será entronizada en la plaza de Fiambalá- llegó a Palo Blanco y fue recibida por gauchos para iniciar un recorrido por todas las calles del pueblo.

Palo Blanco, distante a 48 kilómetros al norte de Fiambalá, se plegó a lo que el mundo celebró, la llegada de un Catamarqueño a los altares de la iglesia católica.

Durante el recorrido de la sagrada imagen por las calles de esa bella localidad, muchas fueron las muestras de fe y emoción.