Desafíos del sector que concentra todas las miradas.

El Estado y las provincias buscan inversiones para crear una industria. Las mineras que quieren el recurso dudan de la capacidad del país para agregar valor.

Argentina, Chile y Bolivia conforman el «triángulo del litio», una de las principales reservas globales de ese mineral estratégico que ganará protagonismo en los próximos años. El gobierno nacional y las provincias del norte buscan inversiones para que la extracción y las exportaciones se multipliquen por diez en poco tiempo. Y también para desarrollar una cadena de valor en torno al recurso. Las grandes mineras, de todos modos, ponen freno a esas expectativas y creen que el país debe sacar el mineral y dejar que otros desarrollen la industria.

Una veintena de proyectos, de los cuales dos se encuentran operativos y el resto en distintas fases de desarrollo, se reparten un potencial de 93 millones de toneladas de carbonato de litio, sobre todo en Catamarca, La Rioja y Jujuy. Según datos oficiales, el 86% de esos recursos lo concentran los 10 emprendimientos de mayor escala. El objetivo inicial, dijo el secretario de Minería, Alberto Hensel, días atrás, es pasar de exportar 40.000 toneladas al año a 130.000 toneladas. Si Argentina hoy representa el 7% del mercado global, aspira a participar del 17% de ese nicho creciente, que hacia 2030 pasaría de las actuales 454.000 toneladas hasta las 1,8 millones.

«Hay unos 42 proyectos registrados en la Secretaría de Minería», indicaron fuentes del Ministerio de Desarrollo Productivo. «Dos de ellos ya están produciendo en volúmenes comerciales, unas 40.000 toneladas por año, y con planes de ampliación. Otros tres terminan de construir sus plantas y estarán produciendo entre 2022 y 2023. El resto de los proyectos están en distinto grado de avance, pero las perspectivas son de un crecimiento robusto y sostenido de nuestra producción para pasar en 2025 a las 280.000 toneladas anuales», complementaron.

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, estudió el potencial del litio y lo sumó a la plataforma de gobierno del presidente Alberto Fernández antes de asumir. Ya en funciones, él y Hensel, comenzaron a coordinar acciones con los gobernadores de Catamarca, Salta y Jujuy, que tienen los reservorios. El ministro de Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, y su secretaria de Provincias, Silvina Batakis, aportaron fondos a la mesa de trabajo. Inversores de Estados Unidos valoraron, en un seminario reciente, esa unidad estratégica entre distritos gobernados por distintas fuerzas políticas, pero le pusieron un límite a las ambiciones argentinas. Para Paul Graves, CEO de Livent, la minera que explota el proyecto Fénix en Catamarca, será difícil que el país pueda dar el salto desde el extractivismo hasta la producción de baterías de litio, componente fundamental para la electromovilidad.

A eso aspira Kulfas. En su opinión, el país puede agregar valor al mineral. Promete que durante este año, una ley de electromovilidad alcanzará beneficios fiscales para atraer inversiones. Recibió, a comienzos de marzo, a altos ejecutivos de Jiankang Automobile, una de las grandes empresas chinas. Un memorándum de entendimiento fue el puntapié para lo que, espera el Gobierno, se convierta en la instalación en el país de una fábrica de baterías de litio y otra de buses eléctricos. Todo un desafío.

«La fabricación de baterías es un proceso que se da en tres países: China, Japón y Corea del Sur. Es entendible la estrategia de agregar valor, pero diría que Australia y Chile fallaron en esto, que Gran Bretaña tiene problemas para hacerlo y que Estados Unidos y Canadá tampoco pudieron hacerlo aún», dijo Graves, de Livent, en el seminario copatrocinado por la Embajada argentina en Estados Unidos y el instituto Wilson Center de ese país. «Se necesita litio, níquel y otros materiales. Segundo, se necesita mucho capital, es un negocio de capital y energía intensivos. Por último, expertise. No es un desafío fácil», dudó el ejecutivo de la minera con inversiones en Catamarca.

«Somos plenamente conscientes de los enormes desafíos que implica la electromovilidad y el desarrollo de la cadena de litio y esta visión es compartida con los tres gobernadores, no todos de la misma fuerza política», replicó Kulfas el pasado 7 de abril. En esa charla virtual participaron también Gerardo Morales (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca). Livent llegó a un acuerdo con BMW, que usará el litio extraído de Catarmarca para sus baterías.

Las inversiones, por ahora, son módicas en comparación con lo que esperan los gobiernos. En Fénix está en marcha un desembolso de U$S300 millones. En Salar Olaroz, Jujuy, otros U$S330 millones para el proyecto que explotan Oro Cobre (Australia), Toyota y la empresa provincial JEMSE. El resto de los proyectos, varios de ellos capitaneados por empresas chinas, están en fases preliminares y apuntan a desembolsos por U$S2700 millones, según la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM). Según sus estimaciones, las exportaciones del mineral podrían pasar desde los U$150 millones de 2020 a U$S1462 millones en cinco años.

Esteban Rafele

Fuente: www.elesquiu.com

Crédito: Contexto Minero