“Fue una situación difícil. Sufrimos mucho. Había momentos que daban ganas de sentarse y que sigan otros, pero sacábamos fuerzas de donde sea para continuar…”.

Como contracara a la realidad impuesta por algunos medios provinciales y nacionales que mostraron en referencia al caso del montañista fallecido en el volcán Ojos del Salado, sin menospreciar ni desmerecer el trabajo de todos los que participaron en el rescate, desde Multimedios Abaucán queremos mostrar la verdad, resaltar, reconocer, valorar y enaltecer el trabajo del cuerpo de Bomberos Voluntarios y los colaboradores Fiambalenses, quienes desinteresadamente se pusieron a disposición del operativo, con escaso equipamiento, pero con mucha garra, corazón, ganas, fuerza de voluntad y arriesgando sus vidas para bajar el cuerpo del andinista cordobés, Emilio Sella (37), quien pereció a los 5.990 m.s.n.m.  -según los datos corroborados últimamente con los aparatos de medición de altura sobre el nivel del mar.- y poder traer el cadáver lo antes posible para evitar que las condiciones climáticas empeoren y dificulte las tareas.

De acuerdo a lo narrado por los propios integrantes en primera persona y de forma exclusiva para Multimedios Abaucán; el pasado martes 2 de marzo a horas 23:00 (aproximadamente), Bomberos Voluntarios de Fiambalá reciben un llamado por parte de autoridades policiales informándoles lo sucedido en el Volcán Ojos del Salado y que debían prepararse para viajar a la cordillera con Policía y Gendarmería Nacional. Luego a la hora 02:30 (del miércoles 3 de marzo) parten hacia el paraje La Coipa -lo cual les llevó una hora de viaje-. Una vez estando en el lugar a las 05:30 a.m. arriban los andinistas compañeros de Sella quienes informan que no pudieron bajar el cuerpo por no contar con los elementos necesarios para esa tarea. Luego de unos minutos de dialogo, Bomberos y Policía decidieron viajar hasta la montaña para intentar bajar el cuerpo, sin la participación de Gendarmería Nacional porque en ese momento no tenían órdenes de continuar con el ascenso. “Llegamos a las 12:00 horas del mediodía al pie del Ojos del Salado. Estuvimos una hora aclimatándonos un poco y así comenzar a ascender junto al guia de ese grupo de andinistas y todos nosotros (…) Llegamos a las 17 horas en donde se encontraba el cuerpo de Emilio Sella, comenzamos a preparar todo e improvisar una camilla porque no se podía trasladarlo en una camilla rígida debido a las pendientes e inclinación del terreno (Sic). Lo bajamos hasta donde pudimos porque comenzó a anochecer e impedía poder ver bien por los senderos por donde caminábamos, lo cual era peligroso. (…) Así que hicimos una reunión y decidimos volver el día viernes.

Llegamos a Fiambalá a las 02:00 a.m. (del Jueves 4)… Horas más tarde se hizo una reunión para hacer la logística con Gendarmería Nacional porque esta vez no participaría Policía de la Provincia ya que no tenían órdenes para hacerlo.

Partimos desde el Hotel Cortaderas a las 03:00 a.m. del viernes 5, todo el grupo integrado por Gendarmería, Bomberos, guias y los compañeros de Sella (total 16 personas, entre ellos una mujer Gendarme). Llegamos al pie del Ojos del Salado a las 09:00 y una hora más tarde comenzamos a ascender con el fin de bajar el cuerpo del andinista, llegando a la base del cerro (5.570 m.s.n.m.) a la hora 13:00. (…) En ese momento comenzamos a descender con destino a Fiambalá por un camino muy sinuoso, con muchas piedras. Horas más tarde arribamos al paraje ´La Coipa´ en donde esperaban los familiares del extinto Emilio Sella, quienes nos agradecieron por el trabajo realizado en traer el cuerpo del montañista.

A horas 21:00 del viernes llegamos a la morgue del Hospital Dr. Luis Agote en donde estaban esperando el Fiscal de la 5° Circunscripción Dr. Luis Jorge Barros Risatti, médicos forenses y peritos encargados de realizar la operación de autopsia

Para ser la primera vez en un rescate de esa magnitud, fue una experiencia linda, salvo lo del día miércoles que por que nos agarró la noche, el intenso frio, poca iluminación y por tratarse de un sendero angosto con precipicio, y por decisión del guía para no ponernos en riesgo al grupo, no pudimos traerlo ese mismo día.

Logramos compartir muchos momentos quienes integrábamos el grupo y hacernos amigos (…) Fue una situación difícil. Sufrimos mucho. Había momentos que daban ganas de sentarse y que sigan otros, pero sacábamos fuerzas de donde sea para continuar (Sic) fue un trabajo muy coordinado y solidarios unos con los otros. El guia y los otros andinistas nos prestaron algunos elementos que nosotros no teníamos. A nosotros nos falta mucho equipamiento, sería lindo que desde la provincia nos apoyen para formar un grupo de brigadistas y así hacer más rápido el trabajo (…) A pesar de la puna, la atura y el clima pudimos cumplir el objetivo en corto tiempo. Nos pedían que nos aclimatemos, pero nosotros sabíamos que la familia del fallecido esperaba recibir el cuerpo y por eso decidimos hacerlo todo prácticamente en poco más de un día…”, contó Sebastián Carvajal, Presidente de Bomberos Voluntarios de Fiambalá e integrante del grupo de rescate, quien también agradece a la administradora del Hotel de Cortaderas que les brindó ese lugar y desayunos para hacer la logística.

Posteriormente, ese día viernes, al realizarle la autopsia al andinista Emilio Sella, se determinó que murió por hipotermia, tras lo cual el cuerpo fue entregado a los familiares que habían viajado desde Jesús María, provincia de Córdoba.

La muerte del montañista tuvo amplia repercusión en medios de la provincia de Catamarca,  de Córdoba, en otros portales de Buenos Aires y el exterior, aunque la mayoría desvirtuaron la realidad de cómo se hizo el rescate, falseando que tuvieron problemas de salud por la altura los verdaderos héroes del rescate, quienes en tiempo record ascendieron hasta los 5.990 metros sobre el nivel del mar, omitiendo las recomendaciones de las fuerzas de seguridad en realizar aclimatamiento, lo cual les hubiese tomado varios días para hacerlo, y con mucho sentido común y garra pura, pudieron lograr el objetivo de bajar los restos mortales del desafortunado andinista, trabajo que fue injustamente minimizado por algunos medios periodísticos, siendo que los verdaderos héroes aún se mantienen en el anonimato y perfil bajo, pero con el alma y el corazón lleno de satisfacción por una tarea aplaudible que realizaron.