En Tinogasta estarían pasando casos muy parecidos.

En estos últimos tiempos, diferentes casos de bullying y discriminación fueron comentados a la redacción de Multimedios Abaucán, los cuales estarían sucediendo en diferentes niveles educativos de algunos establecimientos escolares de Fiambalá y su distrito, incluyendo a docentes que también padecerían de estos hechos.

De acuerdo a los datos que rigurosamente se reservan las identidades, al parecer ocurrirían en escuelas de mayor matrícula de alumnos en donde asisten niños y jóvenes de distintas clases sociales y que estarían padeciendo de constantes ataques, burlas y acosos de sus compañeros u otros educandos que asisten a esas mismas entidades educativas, provocando deserciones escolares y daños psicológicos que llevan al asilamiento de las personas afectadas.

Aunque parezca increíble, algunos docentes también serían víctimas de las diferencias que mayormente suceden con el tipo o modo de vestimenta, aspecto físico o problemas de salud, según dijeron.

Lo cierto es que ante la alarma que ya tomó trascendencia pública en la población, algunos directivos se estarían viendo obligados por sus superiores a realizar reuniones de manera urgente con los padres de alumnos, principalmente con los progenitores de los chicos que estarían identificados o señalados por cometer estos ataques a sus compañeros de forma diaria y así evitar que esto siga sucediendo en comunidades medianamente pequeñas como es Tinogasta, Fiambalá y demás poblaciones del distrito.

Meses atrás se conocía una noticia que tuvo trascendencia nacional por un caso de bullying ocurrido en la provincia de Mendoza, en dónde una pequeña no quería regresar a la escuela por ser víctima de burlas de sus compañeros; en Fiambalá habrían pasado algunos casos muy parecidos que preocupó a directivos y docentes, dado que en algunas oportunidades tienen un triste desenlace.

En relación a esto, nuevamente se pone al descubierto la imperiosa necesidad de que las escuelas sean constantemente visitadas por psicopedagogos y psicólogos que puedan detectar casos como estos y asesorar a los docentes de cómo actuar. Hasta la fecha, se supo que hay escuelas que jamás recibieron la visita de éstos profesionales mencionados.