SALVATAJE EN ALTA MONTAÑA. Fueron rescatados por trabajadores mineros de la empresa Liex S.A. – Zijin.

Dosificó el combustible de su camioneta naftera, arrancando cada media hora para calefaccionar la cabina. Criticaron la falta de señalización y seguridad en toda la zona.

La accidentada travesía de Lucio Barrado, su pareja y su hija de 11 años que tenía como destino el Balcón del Volcán Pissis -aproximadamente a 4.215 msnm, en el departamento Tinogasta-, tuvo repercusión nacional y con el correr de las horas se fueron conociendo detalles sobre cómo la familia sobrevivió tres días dentro de una camioneta, con temperaturas de entre 20 y 30 grados bajo cero.

Los tres fueron rescatados el sábado por empleados de la minera Liex–Zijin, que circulaban por el mismo camino que regularmente es mantenido por esa empresa.

«El miércoles llegamos a la base donde tiene campamento la minera. Era un día espectacular, con mucho sol y ni una nube. Paré en un puesto de la minera y pregunté cómo debíamos hacer para ascender al Balcón del Pissis, y nos indicaron por dónde ir. Seguimos y como ya habíamos conducido varias horas y era más del mediodía, decidimos volver. Comenzó el viento blanco y sucedió lo demás. No es que fuimos a las 19 a hacer una travesía imprudente», comentó Barrado.

Recordó que «cuando ascendíamos rumbo al Balcón y hasta cuando comenzamos a bajar había permanentemente máquinas trabajando. Cerca de las 13 comenzaron las ráfagas de viento blanco. Fueron 15 o 30 minutos en que el viento nos bloqueó y se cerró todo. Apenas pudimos avanzar unos metros porque no me permitía ver el camino. Se bloqueó la tracción de la camioneta y ahí quedamos».

Hizo hincapié en que «la gente de la minera está permanentemente trabajando en el camino porque a cada rato van convoyes y otra gente. El problema fue que no pude ir ni para adelante porque estaba bloqueada la camioneta y no se veía nada. Ya se había acumulado nieve», agregó.

Explicó que al advertir que la situación empeoraría, «tratamos de quedarnos tranquilos y ver cómo podíamos solucionar. Pensamos que quienes se accidentaron en Los Andes (Tragedia de Los Andes, año 1972) la pasaron diez veces peor, sin la tecnología que tenemos ahora. Nosotros teníamos la esperanza de que la gente de la minera estuviera permanentemente trabajando, yendo y viniendo, y pensábamos que en algún momento nos iban a encontrar porque estábamos en el camino», remarcó. Indicó que estuvieron incomunicados los tres días (desde el miércoles hasta el sábado a la tarde cuando fueron rescatados), y que «lo primero que pensé fue en ir dosificando el combustible para mantener la temperatura dentro de la cabina. Cada media hora encendía el motor y así fui administrando. Adentro de la camioneta, a pesar del frío extremo, la baja temperatura no se sentía tanto».

Recordó que en la caja de la camioneta Fiat Toro 4×2 llevaba cartones y otros elementos, «con los que hice una cobertura y cubrí la parte interna de la cabina».

Contó que la familia habitualmente realiza excursiones y que como las veces anteriores ahora también «llevamos frutas, verduras y alimentos. Pero la mayor tranquilidad mía era que en uno o dos días más, seguro, nos iban a encontrar. No nos habíamos salido del camino de ingreso y egreso a ese circuito».

Barrado sostuvo que a pesar de la gravedad de la situación no perdió su optimismo y que «lo peor fue luchar contra el tiempo, que no se pasaba más. La camioneta medía la temperatura externa y la noche anterior al rescate marcó 19 grados bajo cero».

«En ese momento lo que menos se piensa es en comer. Fue difícil», reconoció.

Dijo además que al momento del rescate estaba durmiendo y que el ruido de una máquina vial que pasó por un costado de la camioneta los alertó. Abrimos una ventanilla y la gente de la minera fue espectacular. Y cuentan con una logística impresionante», subrayó.

Tras recibir los primeros cuidados por parte de los trabajadores comenzaron las tareas para liberar la camioneta, con palas y máquina vial, y se dieron con que toda la tracción estaba congelada.

En varios sectores el rodado estuvo a punto de ser tapado por el manto de nieve.

«Nos rescataron a las 15.30. Sacaron la camioneta y la pusieron en el camino de un convoy que estaba subiendo. Nos hicieron esperar más o menos una hora y volvimos con otro convoy que bajaba. Llegamos a Fiambalá después de las 22. La tormenta seguía todo el tiempo y la minera trabajaba permanentemente con máquinas y palas para liberar el camino», precisó.

«Para mejorar»

Barrado en ningún momento cuestionó su decisión de realizar la travesía y tampoco cargó contra las autoridades municipales, departamentales, provinciales y nacionales.

«Conocí otros centros turísticos que tienen un centro de guardafauna, oficina de informes turísticos donde acercarse a consultar. Acá debería haber por lo menos un cartel donde diga ‘no subir'», sugirió.

«Ahí no hay nada. Está el ascenso al Pissis y si vas por el camino ves que hay máquinas trabajando por todos lados. Lo que menos pensás es que de repente podés tener este tipo de eventos. En muchos lugares cuando cae nieve directamente no te dejan ascender y hay personal turístico o de Gendarmería que no te deja avanzar, acá no. Creo que hay cosas para hacer, para mejorar. Fue una mala experiencia y gracias a Dios la podemos contar», finalizó.

Silencio

A pesar de la gravedad de los hechos, desde el Ministerio de Turismo no se emitió ningún comentario sobre la seguridad para los turistas en esa zona de alta montaña, de acceso libre.

Fuente: www.elancasti.com.ar