El corredor fronterizo de “San Francisco” une a la provincia de Catamarca con la III Región chilena de Atacama, cruzando toda la cordillera de los Andes. Se trata de un camino espléndido que llega hasta los 4.748 metros sobre el nivel del mar en su punto más alto.

Sin embargo, el recorrido desde Catamarca hasta el puesto de Gendarmería, que dista a solo 21 kilómetros del límite internacional, es también un paseo para no perderse.

El viajante podrá ir por la ruta teniendo de testigos a los imponentes volcanes que forman parte de los Seismiles.

La naturaleza se hace presente a lo largo de todo el trayecto, con sus colores y su flora, que van cambiando a medida que se entra en climas más inhóspitos.

Los refugios irán apareciendo a la vera del camino, invitando a no perder la costumbre de, una vez usados, dejar provisiones y leña para el siguiente viajero que pase por allí.

A lo lejos, se observan cimas de un blanco bien puro que contrastan con los tonos de la zona. Incluso, dependiendo de la época del año, se puede llegar a apreciar el hielo a los costados de la ruta.

Después del puesto de Gendarmería se ubica el último refugio del lado argentino, que luego es seguido por el cartel de “Bienvenidos a Chile”. La primera ciudad chilena es Copiapó, pero muchos antes, apenas se ingresa al vecino país, el viajero se topará con una laguna verde de ensueño que da entrada a continuar sorprendiéndose con las maravillas naturales…Sin embargo, eso quedará para otra ocasión.

Fuente: Guia en La Pampa.