Todo lo acontecido fue transmitido en directos por radios, redes sociales y la televisión.

Todos los 29 de junio, los Fiambalenses celebraran la tradicional fiesta de San Pedro, la mayor festividad patronal del Departamento Tinogasta, teniendo en cuenta la rica historia del Santo Patrono que data de la época del dominio español en el siglo XVIII.

En este año 2020 debido a Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio dispuesto por el Gobierno Nacional ante la pandemia del COVID-19, dicha festividad tuvo un toque atípico que quedará en la historia de la “Capital de la Cordillera y del Turismo aventura”.

En la jornada de ayer, se realizó el programa previsto para la oportunidad en donde la solemnidad religiosa realizada en el Santuario Nstra. Sra. de Fátima, estuvo a cargo del Presbítero Carlos Robledo y el Vicario Luis Páez, en donde solo asistieron autoridades, de acuerdo a lo aprobado con el COE Fiambalá. Dentro de los presentes estuvieron autoridades municipales; la Presidenta del Consejo Deliberante, Lic. Rosana Carrizo; autoridades de las fuerzas de seguridad; de educación; el Juez de Paz Daniel Carrizo, entre otras.

Luego de la misa, trasladaron la imagen del Santo hasta el ingreso del Santuario en donde en un sector vallado, los fieles presentes pudieron estar unos minutos frente la imagen sin tener contacto con la urna y cumplimentando algunos protocolos obligatorios para la oportunidad.

Todo lo acontecido fue transmitido en directo por FM Impacto 106.1; Radio San Francisco 99.1; Radio Federal 99.7; Radio Horizonte 102.7 (Medanitos); FM 99.5 (Palo Blanco); FM 106.7 (Punta del Agua); Radio La Voz 99.5 (Tinogasta); El Abaucán TV; la señal On-Line de Multimedios Abaucán y la televisión local.

Cabe recordar que la “Fiesta de San Pedro” al ser la mayor festividad del Departamento Tinogasta, cada año congregaba miles de fieles y promesantes, situación que fue muy distinta este año. En primer lugar porque la ceremonia religiosa no se realizó en la iglesia del santo, ya que la misma se encuentra en refacción hace dos años y aún no se termina dicha obra por diferentes trámites burocráticos, y en segundo lugar por la pandemia del COVID-19 que obliga a todos a quedarnos en casa para evitar la propagación del virus.

 

HISTÓRIA

Según narra la historia, el Capitán Domingo Carrizo se dedicaba al comercio, realizaba largos y penosos viajes al Alto Perú y Bolivia, adonde llevaba a lomo de mulas, pasas de uva, aguardiente y traía artículos de Castilla, como muebles, platería y joyas. En uno de esos viajes, en un pueblo perdido de Bolivia, tomó conocimiento que en una iglesia casi destruida, los indígenas adoraban a San Pedro, a quien brindaban cultos bárbaros con poca devoción y respeto. Cuando Domingo Carrizo ingresó al templo para orar y ver a San Pedro, sintió el deseo de llevárselo con él, pero para ello le pidió al santo que “si quería venir, a la medianoche debía estar la puerta abierta del templo”. El capitán Domingo Carrizo regresó a la medianoche y las puertas de la iglesia estaban abiertas. Sin meditarlo levantó a San Pedro en su brazos, lo acomodó en una “petaca” de cuero y emprendió viaje, perseguido por los indígenas, quienes embravecidos trataban de recuperar la imagen de su patrono.
Cuando era inminente la captura del capitán Domingo Carrizo y la imagen de San Pedro, se levantó un fuerte viento y la polvareda desorientó a los nativos. Carrizo continuó con su marcha por la Quebrada de Humahuaca (Jujuy) y Salta, e ingresó a la Quebrada de los Valles Calchaquíes, teniendo en su haber ya el primer milagro, es decir el haber logrado escapar de los indígenas. Luego de mucho peregrinar, el capitán Carrizo, con profunda fe religiosa, le pidió a San Pedro que le indicara a donde quería quedarse. Así fue que llegando a Fiambalá, la mula que transportaba la imagen, cayó al suelo sin poder levantarse al lado de un frondoso algarrobo.
El Capitán Domingo Carrizo se apeó y corrió para levantar a la mula, pero le fue imposible debido al peso de la carga. Carrizo pidió ayuda, pero todos los intentos fueron en vano. De inmediato sintió que esa era la señal que le enviaba San Pedro y que ese era el lugar en el que quería quedarse. Tal era la devoción del capitán Domingo Carrizo, que en su testamento redactado el 17 de agosto de 1795, ordenó los expendios con que se deberá mantener el templo de San Pedro y además su deseo de que su cuerpo fuera sepultado en el mismo edificio.
Actualmente la iglesia de San Pedro es uno de los puntos más visitados por la masa turística que visita Fiambalá “Capital de la Cordillera y del Turismo Aventura”, por tratarse de un Monumento Histórico Nacional; la rica historia de la imagen; las reliquias que se conservan en el templo y por denominarse “El Santo Caminador”, debido a que afirman que cada año deben cambiarle los zapatos porque los mismos se gastan y deben ser reemplazados para esta fecha.

 

EL ABAUCÁN TV